jueves, 16 de junio de 2011
Quien quieras Tú!
Los vi: tus ojos delineados suavemente por una tupida capa de pestañas rizadas, etéreas y perfectas. Dos pozos de pensamientos oscuros, llenos de La Nada y La Nada llenándolos a ellos. Dos círculos perfectos, eternos, llenos de sagacidades y bellezas.
Un brillo travieso natural resplandecía en ellos y pude verlos tan claros, precisos, que mi corazón se contuvo para no gritar; que mi boca silenció su sonrisa; que mi aliento se secó y mis ojos vieron por primera vez.
Una paz inundó mi cuerpo y alma. La seguridad plena de tu mirada fue suficiente: decidí ser quien deseas amar.
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