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martes, 14 de agosto de 2012
Caras
Pienso historias de un mundo, de un sueño que no describo, de dolores que no han pasado. Pasados, tristes y finales, de personas que han estado ahí. Las caras de quienes me han hecho daño sólo es una, amorfa y perfecta. Es la misma sonrisa simplona y los mismos ojos altaneros, aquella mirada es exacta y todo se reduce a un solo par de ojos gigantes.
Recuerdo las voces de quienes jamás estuvieron en mí, risas muertas en bocas magulladas. Sonrisas que no aparecieron, fuerzas que se esfumaron antes de estirar los músculos. Es mi boca, mi sonrisa que jamás salió frente a esos ojos. Ira, rabia...frustración. Rabia.
Se repite todo, como un sucio Deja vu, como si el mismo recuerdo se devolviera una y otra vez. Mismo rostro mezclado que me insulta...que me recuerda mi posición. Supongo que son sus ojos, tan soberbios y altaneros, llenos de un placer extraño: el sabor agradable de no ser yo.
Ya no está el rostro, sólo es el mío, sólo son mis ojos y mi voz. Soy yo quien me insulta...
sábado, 23 de junio de 2012
Una conversación
Sentada como estoy, un tanto adolorida,
Todo pasa y La Nada se deleita.
Y La Tristeza ríe, tal y cual lo hace todo el mundo.
Sentada como estoy, lloro.
Llorando me encontré con mis ideas,
Me reencontré con ellas.
Tonta, me digo mi misma,
porque tonta soy.
Hoy siento que me falta algo más,
Algo más que tus labios sobre mi cuerpo,
Algo más que tus manos,
Te necesito a ti, completamente.
Sentada como estoy miro sin mirar,
Respiro y te siento aquí conmigo.
Hoy siento que me hace falta algo más que La Felicidad,
Me haces falta tú, tu cuerpo en mí,
Tú alma justo dentro de la mía.
Aunque mi cuerpo se diluya en la sal de la distancia
siempre estoy.
Soy el hombre que una vez,
hace un minuto, una paz
o algún milenio,
cabalgó sin respeto en tu cintura,
el que nunca se fue de tus mejillas,
el que juraba amarte y no te amaba
y reía de tu amor a tus espaldas.
Y cuando arrancaste de tus córneas telarañas
y lo viste,
y supiste de repente
que una lágrima, un secreto o un silencio
era mucho para él,
se fue de bruces
se le hicieron socavones en el alma
y se ató a tu piel como una lapa,
para estar en tu sed, en tu garganta,
en tus ansias, tus huellas
o el cadalso.
No fui tu paz, fui tu martirio
fui el cántaro añorado
del que sólo salía vino agrio.
Y volvería a tu lado si llamaras,
aunque sea un minuto,
aunque sea a ponerte
telarañas
en los pliegues de tu cama.
Y aún así me faltas, repito una vez más.
Me falta esa yaga perenne
Esa sonrisa socarrona,
Ese sonido,
Tu voz en mi silencio.
Soy estúpida, digo ahora,
con menos respeto hacia mí misma,
Con menos alma,
Con menos júbilo.
Si he puesto mi piel sobre tus manos,
Si he creado afonías de fruición,
Y con todo aquello,
He creado tu recuerdo,
Te he soñado mío,
Lo siento mucho,
Extraño mío.
Lo sé ahora,
¿Fuiste tú quién,
Famélicamente acariciaba mi boca
Y sin reproche alguno me llevabas
de ida pero no de vuelta a orión?
¿Fuiste tú, falsamente,
quien con descaro decía
“hasta pronto mi amor”?
Oh, pero te siento tan mío,
Tan profundamente de mi propiedad,
Tan dentro entre mi carne,
Atorado en un gemido justo en mi garganta,
O simplemente en mi respirar.
Me haces falta,
Digo finalmente,
Sin orgullo ni represión,
Y aun así no te llamo,
No te hablo ni te pienso…
Porque no quiero tu lástima,
No quiero tus pensamientos:
Sólo tu cuerpo en fricción con el mío,
Sólo ese enlace triste,
Triste y final...
Y sin embargo me fui antes,
cuando aún habitaba tus retinas,
cuando aún escuchaba tus jadeos
y en tu boca palpitaba.
Y guardaste mis contornos en la arena humedecida
antes que el mar previsible me tragara,
y en las copas de los árboles soplara mi recuerdo,
pues mi cuerpo entre tus brazos renacía.
Y mi espada cambió
las batallas por tu vaina,
mi espíritu en tu aroma halló su templo,
pero igual me salieron
golondrinas en las manos,
te di un beso fugaz mientras dormías,
cargué mis horizontes,
y abroquelo confines desde entonces. Y sin embargo no supe
hasta después de desojar mis ligaduras
que no quiero otros labios,
no quiero otro destino,
que me sobra el mundo y me falta tu presencia,
que la gloria y la alegría
de amanecer a tu lado
no la suplen ni los soles
ni más soles ni más soles
que se puedan repetir cuando los miro
solitario
Oh, amor mío, repito sin reprocharme ahora.
¿Qué final anterior fue el que nos unió en cuerpo y sangre?
¿Habrá sido aquella penetrante luz en tu interior,
O sólo el tacto dentro de mi alma?
¿Habrán sido los interminables finales explosivos,
donde tu alma y mi alma bailaban sin reclamo
Justo dentro de el farol?
No lo sé...
Sólo queda el recuerdo.
Te repito desde lejos
Y sólo en mis palabras estoy yo,
Sólo en estos versos te puedo mirar,
Te puedo tocar,
Te siento aquí,
O allá...
Te siento, digo en un ronroneo pacífico.
Dentro mío, agrego
En aquella caricia húmeda ...
*Voz masculina de Marcelo :)
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domingo, 8 de abril de 2012
Ojos
Las manchas en mis ojos no son más que
pedazos de oscuridad poseyendo mi vista, defino ahora sin tapujo
alguno.
Las he contemplado hoy frente a un
espejo, segundos interminables en los cuales no dejaba de mirarlas e
incriminarlas en silencio. Pequeñas gotas oscuras de palabras no
dichas y de lágrimas que se secaron ahí, que se extinguieron al
nacer...mares muertos en cinismo premeditado.
Las veo ahora, arraigándose con fuerza
a mis dolores; pujan y pujan con sus pequeños filos;
extraen...extraen sin cuidado alguno las puertas, las cadenas, los
candados y cualquier seguro puesto ahí por mí, para mí. Les veo
entonces incitando mis llantos, presionando mis lagrimales y
carcomiendo mis párpados.
Siento el asco de la vida subiendo,
trepando por mis entrañas hasta llegar a la cumbre de los martirios,
la compuerta de toda alma marchita. Entonces mis ojos se rinden, mi
alma eleva un ruego mudo.
Lágrimas cálidas se deslizan por
entre mis párpados. La negrura de décadas continuas de dolor se
disuelven en goteos interminables, insaciables, en llantos
desgarradores que no concluyen en nada. Veo ahora en mis ojos la
blancura que debiera estar ahí, mi iris oscura y mi pupila dilatada.
Ahí está todo. Ya nada grita, ya nada mancha, ya nada existe ahí.
Mis ojos...
lunes, 30 de enero de 2012
Perdonar
Quizás no deseo aquel silencio en el ambiente, que con aquella enigmática densidad me hace creer en mis temores y visualizar errores que ni siquiera yo debiese recordar.
¿Qué es todo aquello? La injusticia con que mi mente me juzga y me condena es impresionante. No me perdono y algunas veces la vida tampoco.
No puedo perdonar mis múltiples faltas, ni mis carencias, ni mis pensamientos malos, ni siquiera las acciones que pensé en cometer y que no hice. No sé perdonarme...quizás tampoco quiera hacerlo. Es más fácil no perdonarse, pienso algunas veces ya que de ese modo no tengo que vivir pensando que cometeré el mismo error. Sé que es insano, sé que terminará matando mi conciente y sé, en el fondo de mi corazón, que me desgastaré hasta quizás explotar.
Quizás perdirme perdón a mi misma es más dificil...es recordar cosas que están ya pegadas a mi corazón, adheridas y aceptadas.
No sé si quiera limpiar heridas que ya cerraron mal.
¿Qué es todo aquello? La injusticia con que mi mente me juzga y me condena es impresionante. No me perdono y algunas veces la vida tampoco.
No puedo perdonar mis múltiples faltas, ni mis carencias, ni mis pensamientos malos, ni siquiera las acciones que pensé en cometer y que no hice. No sé perdonarme...quizás tampoco quiera hacerlo. Es más fácil no perdonarse, pienso algunas veces ya que de ese modo no tengo que vivir pensando que cometeré el mismo error. Sé que es insano, sé que terminará matando mi conciente y sé, en el fondo de mi corazón, que me desgastaré hasta quizás explotar.
Quizás perdirme perdón a mi misma es más dificil...es recordar cosas que están ya pegadas a mi corazón, adheridas y aceptadas.
No sé si quiera limpiar heridas que ya cerraron mal.
martes, 21 de junio de 2011
Bases no fundadas para un suicidio prominente
¿Cómo irme sin que nadie se entere que me fui? ¿Cómo acabar con todo esto y que la gente lo olvide a las horas después? ¿cómo desaparecer...?
Sólo desearía un poco de paz, quizás...no, nada más. Un poco de silencio. Silencio nada más. Un pensamiento que tape a los anteriores, que cierre el ciclo de preguntas existenciales...un pensamiento que me haga olvidar todas las glorias de la vida.
lunes, 16 de mayo de 2011
Pesadilla primera
La suave respiración de la muerte en mi oído, su caricia invisible y luego su golpe claro y fortuito me enseñan todo sobre este mundo. Me dice todo lo que debiera saber acerca de mí, todo lo que un día fui y todo lo que no lograré ser.
Es deprimente, si, pero la lógica y la razón me lo dictan así.
Siento a la muerte merodear en mi vida, transitar vagamente por entre mis entrañas, roer mis esperanzas y matarme lentamente. Lo sé, es claro que moriré un día de estos: si no soy yo será otro, y así.
Lo siento tanto!
martes, 5 de abril de 2011
Las cosas que no son...
Volar. Sí, volar en mi mente. No soñar: ¡volar! Sentir el aire rasgando y sacando los poros de mi piel: desapareciendo lentamente en confusión. Volar y desaparecer en mis pensamientos, en el cielo o en donde sea. Volar y sentir que todo lo puedo hacer. Quizás drogas: quizás alcohol; quizás tabaco o sexo...quizás tú.
Sonreír. Torcer mis labios lentamente, estirarlos un poco y mostrar levemente mis dientes. Quizás lo más importante es sentirlo desde adentro...desde el estómago, desde los pies, desde el cerebro: desde el corazón.
Sentir la vida correr junto a mí ¿O dentro de mí?
Amar. Cerrar los ojos y confiar. Abrir los ojos y sonreír. Cerrar los ojos y volar con el contacto. Abrir los ojos y viajar contigo.
Sí...cosas que no pasarán...
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