sábado, 23 de octubre de 2010

Día nublado variando a tormentoso



¿Y cómo olvidarlo? El desagradable engaño de un trágico desenlace, aterciopelado por la dulce pena...¿Cómo olvidarlo? Si el sabor amargo y la conciencia sucia continúan en mí.

¿Cómo olvidarlo? El sol continua alumbrando y cegando mis ojos, y la luna continua arropandome de noche...pero sé que nada es lo que parece, en especial en mi mente: sé que una nueva tormenta se aproxima y que nada la evitará.

¿Y cómo continuar con mi vida si ni siquiera sé dónde comenzarla pero si dónde terminarla?

martes, 5 de octubre de 2010

Nada






NADA


Cierro los ojos y la nada se aparece ante mí, blanca, inmaculada y perfecta. Pestañeo un par de segundos y la vida pareciera detenerse tras aquella simple acción...pareciera no querer seguir en el juego.


¿Qué será? Me pregunto mientras un sutil mareo pareciera arrasar todo lo que soy. Abro los ojos y la nada continua ahí, con su divina presencia de cautela y regocijo.


Ahora estoy llorando y ahora no sé si es por costumbre o por real tristeza; ahora no sé si es por falta de ánimo o por la falta de pensamientos agradables.


Nada. Nada hay dentro mío, ni siquiera un poco de vida...sólo pensamientos mudos como una piedra.


Nada hay dentro de mí, ni siquiera una pizca de afecto, de felicidad o de tristeza: sólo la paz de no saber el futuro; sólo la paz de no saber nada.

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