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sábado, 3 de noviembre de 2012
Reconozco mi tierra
Reconozco esta tierra como mía. Polvo que habita en todo, que me construye; que nos desintegra. Sólo soy un retrato de luz y tierra, enmarcada y perfilada por destellos entre tumultos oscuros de barro moldeado. No soy nada, no somos nada. Y sin embargo nos reconocemos, nos miramos con ese conocimiento antiguo: esa misma materia que vuelve a surgir una y otra vez.
Esta es mi tierra. Colapsos continuos de memorias que no me pertenecen, recuerdos que se alojaron en las calles, entre los árboles, debajo de cimientos altos: debajo de la basura de la ciudad.
Ahí está mi origen, nuestro origen, en las voces que surgen del pasado. En el polvo que dejaron los cuerpos abatidos, felices, cansados y en paz. Corazones en paz que susurran desde el polvo y no los escuchamos porque sólo está ese sonido molesto, el ruido de motores, de gritos, cañerías y música moderna.
Concentrémonos en las vibraciones del suelo, debajo de la civilización y el ruido. Siente las voces del pasado, escúchalas....escúchalas.
viernes, 10 de agosto de 2012
Está bien
Se postran los rostros cansados, somnolientos, de seres invisibles en los árboles. Sus pequeñas voces se silencian por unos instantes entre la oscuridad y el frío, se acurrucan entre matorrales y el viento gélido pasa por entre ellos. No tiemblan, no se despiertan, quedan quietos sus cuerpos como si de estatuas se tratase. No tiemblan...no despiertan.
Mueren, permutan en la noche inútil y renacen en la cordillera. Nuestra pared que delinea el cielo en el este, que intenta acunar la luna y alcanzar las estrellas. Es nieve, supongo, o una simple franja albina entre el cielo santiaguino y la tierra Chilena.
Luz. Amanecer. La vida vuelve a cubrir con luz azulada las cosas, blanca y azulada, y antes de pensarlo el ocre comienza a teñir las hojas. No ocre, dorado que no me deja mirar otra cosa. Dorado altanero. Luz perfecta que da forma a todo cuanto se esparció en la noche, tinieblas que formaban los cuerpos oscuros o cuerpos oscuros que no eran más que pesadillas al otro día.
El plumaje vuelve a ser diurno, el detalle de sus cabecillas diminutas y sin errores se deja ver entre aquel festín mañanero. Miran desde lo alto las casas, los departamentos y llegan más alto: cielo, claridad y finalmente sol. Sus alas se extienden y el sueño incumplido de todo humano está ahí, vuelan y cantan canciones que a mis oídos no es música, no es composición, es instinto: es un gemido por la vida.
lunes, 9 de julio de 2012
Algo extra
Mi cuerpo se mueve al ritmo del propio mundo. Siento cómo mi piel, mi carne y mis órganos se trasladan de un lugar a otro, al son de una lenta canción perfectamente diseñada para adormecer. Cierro mis ojos y la sensación de algo viviendo dentro de mis venas me atormenta; puedo sentir el líquido rojo traspasando cada centímetro de mi piel, llenándome de un sustancial vacío que termina en mi boca. Sabor a humanidad.
Muevo
mi lengua y pareciera ser que el mundo se moviera con ella, tan pesada y
abruptamente llena de un sabor indescriptible, casi imaginario...Las
vibraciones resuenan en mi mandíbula y mi cerebro colapsa. Todo se ve en grises y gemidos, todo se siente a esencias neutras de seres no creados.
Abro
mis ojos y las palpitaciones de mi corazón se sienten en todas partes,
como si poseyera tantos corazones como células. Todo vibra al son de aquella melodía interminable...
martes, 2 de marzo de 2010
Sonreír nuevamente
Y de repente mi sonrisa se borró y no quizó salir más en el día. Lo sé, quizás lo sepas, pero la oscuridad vuelve a rodearme y las lágrimas no tardan en salir de mis ojos.
Descubrir la verdad es terrible, en especial si te la ocultan tan bien, como suelen hacerlo las personas. Me duele ahora, todo y en especial el corazón, porque sé que estoy perdiendo esta batalla y que no la ganaré jamás...porque soy tan, pero tan débil, que incluso a quienes llaman débiles se averguenzan de mí.
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