martes, 5 de octubre de 2010

Nada






NADA


Cierro los ojos y la nada se aparece ante mí, blanca, inmaculada y perfecta. Pestañeo un par de segundos y la vida pareciera detenerse tras aquella simple acción...pareciera no querer seguir en el juego.


¿Qué será? Me pregunto mientras un sutil mareo pareciera arrasar todo lo que soy. Abro los ojos y la nada continua ahí, con su divina presencia de cautela y regocijo.


Ahora estoy llorando y ahora no sé si es por costumbre o por real tristeza; ahora no sé si es por falta de ánimo o por la falta de pensamientos agradables.


Nada. Nada hay dentro mío, ni siquiera un poco de vida...sólo pensamientos mudos como una piedra.


Nada hay dentro de mí, ni siquiera una pizca de afecto, de felicidad o de tristeza: sólo la paz de no saber el futuro; sólo la paz de no saber nada.

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