Mi cuerpo se mueve al ritmo del propio mundo. Siento cómo mi piel, mi carne y mis órganos se trasladan de un lugar a otro, al son de una lenta canción perfectamente diseñada para adormecer. Cierro mis ojos y la sensación de algo viviendo dentro de mis venas me atormenta; puedo sentir el líquido rojo traspasando cada centímetro de mi piel, llenándome de un sustancial vacío que termina en mi boca. Sabor a humanidad.
Muevo
mi lengua y pareciera ser que el mundo se moviera con ella, tan pesada y
abruptamente llena de un sabor indescriptible, casi imaginario...Las
vibraciones resuenan en mi mandíbula y mi cerebro colapsa. Todo se ve en grises y gemidos, todo se siente a esencias neutras de seres no creados.
Abro
mis ojos y las palpitaciones de mi corazón se sienten en todas partes,
como si poseyera tantos corazones como células. Todo vibra al son de aquella melodía interminable...

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