sábado, 3 de noviembre de 2012

Reconozco mi tierra


Reconozco esta tierra como mía. Polvo que habita en todo, que me construye; que nos desintegra. Sólo soy un retrato de luz y tierra, enmarcada y perfilada por destellos entre tumultos oscuros de barro moldeado. No soy nada, no somos nada. Y sin embargo nos reconocemos, nos miramos con ese conocimiento antiguo: esa misma materia que vuelve a surgir una y otra vez.

Esta es mi tierra. Colapsos continuos de memorias que no me pertenecen, recuerdos que se alojaron en las calles, entre los árboles, debajo de cimientos altos: debajo de la basura de la ciudad.

Ahí está mi origen, nuestro origen, en las voces que surgen del pasado. En el polvo que dejaron los cuerpos abatidos, felices, cansados y en paz. Corazones en paz que susurran desde el polvo y no los escuchamos porque sólo está ese sonido molesto, el ruido de motores, de gritos, cañerías y música moderna.

Concentrémonos en las vibraciones del suelo, debajo de la civilización y el ruido. Siente las voces del pasado, escúchalas....escúchalas.


2 comentarios:

  1. Salvo por llamar a la tierra tuya; Me inclino a la pertenencia de nuestra...Magnífica la sensibilidad de pensamiento, somos, somos tan poco que tus letras en reconocimiento nos hace grandes, te prometo oírlas, yo, las escucho.

    Abrazo

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias Ramón, la llamo mía pues me pareciera que las voces y susurros son parte de un llamado personal para cada uno, sólo era eso!

    un abrazo para ti también !

    ResponderEliminar

Entradas populares