Volar. Sí, volar en mi mente. No soñar: ¡volar! Sentir el aire rasgando y sacando los poros de mi piel: desapareciendo lentamente en confusión. Volar y desaparecer en mis pensamientos, en el cielo o en donde sea. Volar y sentir que todo lo puedo hacer. Quizás drogas: quizás alcohol; quizás tabaco o sexo...quizás tú.
Sonreír. Torcer mis labios lentamente, estirarlos un poco y mostrar levemente mis dientes. Quizás lo más importante es sentirlo desde adentro...desde el estómago, desde los pies, desde el cerebro: desde el corazón.
Sentir la vida correr junto a mí ¿O dentro de mí?
Amar. Cerrar los ojos y confiar. Abrir los ojos y sonreír. Cerrar los ojos y volar con el contacto. Abrir los ojos y viajar contigo.
Sí...cosas que no pasarán...

Es interesante, cuando se busca en la DRAE la definición de soñar, se refiere al estado en el que el cuerpo descansa, y también a la actividad de imaginar anhelos irrealizables. Curioso porque pienso que se puede soñar con anhelos que se puedan realizar... ¿Quién no soñó con el beso que alguna vez llegó? y si así fue... ¿perdió su cualidad de sueño?
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