lunes, 16 de mayo de 2011
Pesadilla primera
La suave respiración de la muerte en mi oído, su caricia invisible y luego su golpe claro y fortuito me enseñan todo sobre este mundo. Me dice todo lo que debiera saber acerca de mí, todo lo que un día fui y todo lo que no lograré ser.
Es deprimente, si, pero la lógica y la razón me lo dictan así.
Siento a la muerte merodear en mi vida, transitar vagamente por entre mis entrañas, roer mis esperanzas y matarme lentamente. Lo sé, es claro que moriré un día de estos: si no soy yo será otro, y así.
Lo siento tanto!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Entradas populares
-
¿Qué tendrán las piedras pardas y los pedriscos y el légamo que al más cascado lo llevan alácrito de ardimiento? Es como que el Valle hace ...
-
Vergüenza, es ese silencio amargo que se posa en mi garganta, de vivir supongo o de mirar mi reflejo en las paredes luminosas. Abro...
-

No hay comentarios:
Publicar un comentario