Y aunque nada
existiese, aunque nadie sintiese...aun cuando todo fuese tan confuso
y hostil, yo seguiría anhelando algo más allá de lo que me pueden
dar, más allá de lo que alguien está dispuesto a dar. No quiero la
humanidad, el raciocinio clarividente del humano.
No quiero frases,
no quiero palabras, no quiero acciones: quiero pensamientos. Quiero
estar dentro, entrelazada, profundamente adherida a una persona y que
esa persona pudiese hacerme sentir suya. No quiero estar fuera nunca
más, ni tampoco sobre...quiero estar en las entrañas, en la sangre,
en cada célula ¡En cada respirar!

Siempre estupendas las cosas que nos dejas. Como siempre un placer haberme pasado por tu casa.
ResponderEliminarSaludos y un abrazo.