martes, 27 de noviembre de 2012
Recuerdos
El gusano inmortal y tacaño se nutre de mí ahora, de la miseria estoica de mi estómago y de las penumbras aterradoras de mis ojos. Vive, se arrastra con la elegancia de la venganza adentrándose fría y mortífera, se sonríe alegre y carcajea con naturalidad. Le siento gelatinoso y repulsivo en mi corazón. Decaigo y su figura engorda con curvas llenas de gula, blancura manchada de sangre que ya no reconozco como mía.
No sale y sólo se mueve contraído, revuelto en roña que llamo recuerdos y que invoco voluntariamente. No hay olvido, no hay perdón.
sábado, 10 de noviembre de 2012
Repetidas veces
Mis pesadillas son irreales, son hechos o lugares que no existen; son acciones no vistas e incoherencias imposibles. Nada existe ahí. Voces, gritos, palabras, rasguños...nada. El terror de la razón al despertar es lo que me dice esto.
Sin embargo se sienten así, aterradoras desde arriba, reales mientras mantengo los ojos cerrados y amenazadoras en el momento de su nacimiento.
Esta fue una pesadilla que se me repitió una semana entera y que ya no se va de mi cabeza. Era la altura, nauseas; eran las personas abajo. Era yo, sentada arriba intentando equilibrarme.
Tenía la boca encintada y sólo podía ver. Yo me había encintado la boca al subir y no recordaba mi decisión, no se me venía a la memoria el recuerdo concreto sino sólo el sabor a pegamento en mi lengua.
Era la altura, abrumadoramente exagerada. Me veía a mi misma pendiendo de cadenas. Veía abajo y no recordaba mi decisión sobre las cadenas, no entendía cómo despierta había tomado la determinación de colgarme en altura y amarrarme la boca para no gritar.
Sabía que esas cosas las había hecho despierta, con los ojos puestos en la luz y con la mirada en mi propia conciencia. Me había encerrado, aislado, encadenado y silenciado. En mi pesadilla lo sentía así, como la traición de la razón una vez más dentro de mis sueños.
Despertaba al cortar las cadenas. Era el golpe en el polvo, en el suelo helado, glacial. Era mi mandíbula rota, desparramada. Era mi cuerpo desarmado y el miedo circulando por mis venas libre...irreverentemente libre.
sábado, 3 de noviembre de 2012
Reconozco mi tierra
Reconozco esta tierra como mía. Polvo que habita en todo, que me construye; que nos desintegra. Sólo soy un retrato de luz y tierra, enmarcada y perfilada por destellos entre tumultos oscuros de barro moldeado. No soy nada, no somos nada. Y sin embargo nos reconocemos, nos miramos con ese conocimiento antiguo: esa misma materia que vuelve a surgir una y otra vez.
Esta es mi tierra. Colapsos continuos de memorias que no me pertenecen, recuerdos que se alojaron en las calles, entre los árboles, debajo de cimientos altos: debajo de la basura de la ciudad.
Ahí está mi origen, nuestro origen, en las voces que surgen del pasado. En el polvo que dejaron los cuerpos abatidos, felices, cansados y en paz. Corazones en paz que susurran desde el polvo y no los escuchamos porque sólo está ese sonido molesto, el ruido de motores, de gritos, cañerías y música moderna.
Concentrémonos en las vibraciones del suelo, debajo de la civilización y el ruido. Siente las voces del pasado, escúchalas....escúchalas.
jueves, 11 de octubre de 2012
Cosa
Pienso en la neutralidad, en aquella sensación de no querer ir hacia ningún lado; de no avanzar y no conocer nada más. Desearía saber lo que nunca sabré y olvidar aquello que sigue incomodandome, esas sensaciones que se traspasan año tras año en las mismas fechas/con las mismas ganas. Así es el asunto, no hay perdón y nohay razonamientos para estas cargas absurdas.
El nudo soy yo, siempre concluyo, no me desenredo y no me encuentro a mi misma. Misma historia repetida y aburrida...
miércoles, 12 de septiembre de 2012
Mis Pinceles
Hoy tomé mis pinceles, se sintieron en mi palma como objetos extraños, como varillas de madera helada. Se quedaron ahí, juntos e intoxicados por mi puño cerrado. Los miré unos minutos, las manchas de pintura y los pelos desordenados de sus cabezas, el metal oxidado en algunos y la belleza única que puede tener ese objeto querido. Ahí estaban, silenciosos y con el polvo entre ellos.
Me sentí abandonada, alejada...frustrada. Ahí estaban sin uso y yo sin alma para pintar.
Los escondí una vez más, dentro de una tela, dentro de un cajón y una caja. Ahí quedaron, guardados esperandome y acá quedé yo, esperándolos también.
lunes, 3 de septiembre de 2012
Destrúyete
Soy mi reflejo,
blancucho y sin mascaras.
Así,
triste y transparente,
mostrando con mucha destreza
o con poco cinismo,
mi molestia:
sólo yo.
Y así transcuye este infimo segundo,
donde veo mis ojos negros
llenos de vidas que jamás viví
y de esta historia,
mis pensamientos que huyen,
que recorren otro mundo:
un lugar donde no existo...
no vivo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Entradas populares
-
¿Qué tendrán las piedras pardas y los pedriscos y el légamo que al más cascado lo llevan alácrito de ardimiento? Es como que el Valle hace ...
-
Vergüenza, es ese silencio amargo que se posa en mi garganta, de vivir supongo o de mirar mi reflejo en las paredes luminosas. Abro...
-





